lunes, 14 de octubre de 2019

Now de ahora...




Que si no entiendo, me guíes.
Que si me pierdo, me abraces.
Que si te abrazo, sonrías.
Que si sonrío...

Que si tiemblo, escuches.
Que si escucho, despiertes silencios.
Que si te calmo, te rías.
Que si me río...

Que si me apuro, me calmes.
Que si lloro, me muestres las nubes.
Que si te miro, te inquietes.
Que si me inquieto...

Que si sin querer me alejo, no me sueltes. 
Que si te acaricio, entiendas. 
Que si confío, no me destruyas.
Si yo me destruí para que haya esperanza. 

sábado, 21 de septiembre de 2019

"Que al final...

el amor es lo único que importa".




(Local en una callecita primaveral de Buenos Aires)

sábado, 19 de enero de 2019

Ten Years Challenge

A propósito del #10YearsChallenge que hizo divertir a todo el mundo y del que otros buscan alertar sobre posible manipulación de información... (Ojo, no nos olvidemos que todas las SUBEs del País tienen camarita para espiarnos...) recordé algo que encuentro necesario que sea vigente todos nuestros días.

En el año 2009 un personalmente denominado loco lindo diseñador, Ygor Marotta, en la preciosa ciudad de São Paulo, decidió que una frase podía crear un silencio. Silencio que invita a reflexionar, a sonreír, a darnos cuenta de qué estamos hechos y qué es lo más hermoso que podemos dar (y se recibe lo mismo sin buscarlo, de yapa).

«Mais amor
Por favor»

Y mirá al de al lado y abrazalo fuerte. Y hacé eso que enciende tu corazón. Y date cuenta que estamos de paso, armando historias y construyendo recuerdos para los que vienen después. Que absolutamente todo, todo, tooooodoooo pasa. Y pasa por algo, porque definitivamente: no es casualidad. 


(Pic: terracita de un bar de Buenos Aires)

domingo, 23 de diciembre de 2018

miércoles, 18 de julio de 2018

PreguntAndo

Preguntar, preguntarse, preguntando, preguntas. Más y más. Preguntar, preguntarse, preguntando y mil dudas.
Solo una respuesta que caprichosamente no logra simbolizarse y busca ser encontrada en largos suspiros de noches eternas, internas, tremendas, inmensas.
Preguntar, preguntarse, preguntando... ando. Ando buscando encontrarte. Ando buscando ese impacto silencioso en el que recupere eso que sé que nunca perdí, en el que el cielo sonría de mi torpeza al abrazarte. 
Soñarte, preguntando ando. Y solo esa respuesta de suspiros y mil estrellas. 

lunes, 13 de febrero de 2017

¿Pero a vos te gusta la mayonesa?


Era de noche, y por esa zona van y vienen tantos. Muchos corren, otros temen, otros tantos solo están. Yo tenía frío, y algo de plata, la suficiente para cruzarme volando al puesto de panchos de esa Plaza, la más temida a esa hora. Pero tenía hambre y frío. Y un largo viaje por delante. Iba a ser mi cena, entre nos. Fui volando pispeando que no doblara mi bondi, que a esas horas pasa cada tres presidencias...
«¿Con qué lo quiere, señorita» Siempre respondo automáticamente, «Mayonesa» Pero me di cuenta que había mil condimentos, hay tantos gustos entre las personas, pensé. Pero no había tiempo, necesitaba volver a la parada para comer ahí mientras fijaba la vista en la calle por la que llegaría el bondi para pararlo con la mano que me saliera en el momento, o con un gesto, o con la mente, qué sé yo... El hambre y las manos ocupadas.
En eso, entre las miradas de algunos, que te veían como amenaza y agarraban sus mochilas y otros que simplemente no te miraban, te acercaste con cara seria y paso apurado... "–¿No me da un poquito, doñita?" Te sonreí, para que se te fuera la cara de preocupado. Muchachito sin nombre. "–Dale, lo compartimos, ¿te parece?" Y no sabías bien por qué te estaba hablando pero me contestabas con la cabeza que sí. Los asustadizos me miraban como si fueras peligroso, y yo te seguía hablando, muchachito sin nombre. "–Sabés que lo pedí con mayonesa... ¿A vos te gusta?" Y te reiste, mientras yo dividía ese pancho para darte la mitad que quise compartir con vos. "–Sí sí, ¡me gusta! –¡Menos mal! Si no se lo sacábamos" Y te volviste a reír. 
Tu gracias doñita me hizo sonreír a mí, muchachito sin nombre. Porque ya no tenías la cara de preocupado haciendo de muralla a la mirada de desconfianza que día a día debés recibir de tantos locos sueltos... 

Siempre, pequeños gestos logran grandes cosas.
Tu mirada, muchachito sin nombre, que Dios bendiga tu mirada.

viernes, 15 de julio de 2016

Ese momento tenía una canción... Y no la sabía.

"Trato de imaginar calles donde nunca pude estar
Será mi afán de inventar un lugar donde te pueda encontrar
Y busco y no aparece nadie
Será porque no existe nadie
Nadie como tú que me ilumine el amanecer..." Sigue sonando después de esa tarde. #Aeropuerto #Ezeiza #Música